sábado, 24 de junio de 2017

Los pequeños "monstruítos".

A menudo la gente se refiere a los niños como pequeños "monstruítos" refiriéndose al carácter de éstos [estos] pero es una alusión metafórica ya que los niños no son monstruos de verdad. Con esto dicho os voy a explicar la historia de lo que me pasó.

Era un día como otro cualquiera, me desperté temprano para ir a trabajar, trabajo cuidando niños en sus casas, soy un “niñero” y tengo 5 [cinco] casas en las que trabajo una vez a la semana cada día sin contar los findes [fines de semana]. Bueno, hasta aquí todo normal pero desde ese día los niños y niñas de todas las casas dejaron de hablar a la vez. El  [Al] primero de todos, Lucas, el de la casa de los lunes, un niño muy activo, cariñoso y risueño, de la noche a la mañana se le comió la lengua el gato, ni una palabra, también parecía que había perdido su energía y las ganas de vivir. Lo mismo pasó con Marta, la de los martes, Miguel, el de los miércoles, Julio, el de los jueves y Viviana, la de los viernes. Lo más raro de todo es que no tenían nada en común, ni edad; comprendían desde los 3 hasta los 7 años de edad [(comprendían desde los 3 hasta los 7 años de edad)], ni nacionalidad, ni colegio, ni profesión de los padres, ni dieta, hasta el nivel económico era diferente.

Lo único que tenían en común era que yo les echaba un ojo una vez por semana y todos me pedían que les leyese un capítulo de un libro antes de dormir, el cual, por casualidad, era el mismo, Las pesadillas de Mogo, un libro que trataba sobre las pesadillas de un pequeño monstruo de color gris, corto de estatura,  llamado Mogo, muy tímido, de hecho todas las historietas están contadas desde el punto de vista del narrador, donde los niños humanos eran principalmente los antagonistas de la historia, en sus sueños los niños intentaban hacerse con él para vestirse con su piel y comer su carne, pero al final Mogo se despertaba y conseguía escapar de todo aquel horror, bastante perturbador para ser un libro de cuentos, pero no sé qué decir, a los niños le [les] encantaba.

Bueno, pues la noche del viernes, mientras le contaba una de las historietas a Viviana, me [di] cuenta de algo, algo que los franceses llaman deja vú, en el momento que dije que Mogo se despertaba de la pesadilla y conseguía escapar, Viviana soltó una pequeña risita algo mínimo, inaudible, tras una semana de silencio absoluto con todos los niños al final del día todos soltaban una risita en el momento que Mogo se salvaba. Finalmente me [di] cuenta, todo encajaba, pero no podía ser verdad, vivimos en un mundo real, los niños habían sido devorados por Mogo y este llevaba su piel ahora, haciéndose pasar por ellos, por eso no hablaban, sólo reían al oír su historia. Los padres decían que era un brote de autismo pero yo sabía la verdad, ahora el que tenía que despertar de aquella pesadilla era yo.

Emerito Lee

1 comentario:

  1. Esta escritura me confunde en una buena manera. Siento que he leído una novela de fantasía corta. No sé mucho sobre la tendencia de la literatura, pero para mí podría llamarse realismo mágico.

    Víctor Shin

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